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Wednesday, September 29, 2010

Catálisis Homogénea en Complejos de Coordinación

Se consideran dos clases de reacciones catalíticas de iones de metales de transición y complejos de coordinación: Aquellos que envuelven activación catalítica de moléculas inertes saturadas y aquellas que envuelven la adición de moléculas insaturadas.

Entre los factores que contribuyen a la actividad catalítica están la existencia de la relativamente estable pero alta reactividad de los complejos de coordinación de metales de transición que exhiben reactividades cercanas a los “intermediarios reactivos” de la química orgánica, la habilidad de los átomos de los metales de transición a estabilizar la reacción de coordinación de diversos productos intermediarios como relativamente estables, pero complejos reactivos, y la habilidad del átomo del metal de transición para montar y orientar adecuadamente en el marco de su capa de coordinación distintos componentes de una reacción.

Los desarrollos más significantes en el campo de la catálisis en años recientes están el descubrimiento de la elucidación de varias nuevas e insólitas reacciones catalíticas de iones metálicos de transición en complejos de coordinación; ejemplos de este tipo de reacciones son la hidrogenación de olefinas catalizadas por Rutenio, Rhodio, Cobalto, Platino y otros metales; la hidroformilación de olefinas catalizada por complejos de Cobalto o Rhodio (proceso oxo); la dimerización de etileno y polimerización de dienos catalizada por complejos de Rhodio; migración de dobles enlaces en olefinas catalizada por complejos de Rhodio, Paladio, Cobalto, Platino y otros metales; la oxidación de olefinas a aldehídos, cetonas y ésteres vinílicos catalizados por cloruro de Paladio (proceso Wacker); la hidratación de acetilenos catalizada por cloruro de Rutenio, entre muchas otras reacciones.

La mayoría de las reacciones catalíticas a considerar implican como catalizadores compuestos de coordinación de los metales cerca del final de cada serie de transición (notablemente el grupo del Pt comprendiendo Fe, Ru, Os, Co, Rh, Ir, Ni, Pd y Pt), la configuración electrónica de los átomos metálicos en cuestión están generalmente en el rango d6 a d10 con la configuración d8 siendo especialmente ampliamente representados. Los complejos catalíticos de interés general son los de espines apareados o bajo espin, complejos en los cuales el desdoblamiento del campo ligante es suficientemente grande para que los electrones d se llenen primero (apareándose si es necesario), los orbitales más estables a su disposición antes de ocupar los de mayor energía. Los números de coordinación estable de complejos de metales de transición de spines apareados se encuentran en el rango de 8 a 2 y exhiben una dependencia inversa sistemática del número de electrones d del átomo metálico:



Esta tendencia tiene su origen en el hecho de que, en general, cuanto mayor sea el número de coordinación, el menor número de electrones d se pueden acomodar en los orbitales estables del complejo (enlace o no enlace cercano); configuraciones en las cuales la capa de valencia del átomo metálico contienen 18 electrones tienden a ser particularmente estables (regla del gas inerte de 18 electrones), mientras que las configuraciones en las que se supera este número son generalmente inestables. Para un complejo octaédrico, la distribución del diagrama de orbitales moleculares revela que los 3 orbitales estables t2g (no enlace s o ligeramente posible enlace p en el caso de ligantes p-aceptores como CO o CN-) pueden acomodarse hasta 6 electrones d, cualquier electrón adicional se ve obligado a ocupar los orbitales eg* de antienlace; esto generalmente resulta en la desestabilización del número de coordinación 6 a favor de un número con menor coordinación que permite un número más grande de electrones d para acomodarse en orbitales estables:



La pérdida de un ligante CN- cuando un electrón es agregado al complejo muy estable d6, [Co(CN)6]3- para dar el complejo pentacoordinado de espines apareados Co(II) [Co(CN)5]3- se entiende en términos:



Este proceso es análogo a lo que acompaña a la adición de un electrón a un compuesto carbonado saturado CX4 como CCl4; aquí nuevamente como todos los orbitales de enlace estables están llenos, el electrón extra es forzado hacia un orbitales de antienlace, con el resultado de la desestabilización del número de coordinación 4 y especies con número de coordinación más bajos son generados.



La reactividad del [Co(CN)5]3- se asemeja en un grado notable a la de una típica reacción orgánica de radicales libres. La base marcada para este paralelismo es que en cada caso el patrón de reactividad característica está dominado por la tendencia de pasar de especies con configuración de capa-abierta hacia configuraciones más estables de capa-cerrada.

Thursday, March 26, 2009

Complejos de Co de Alfred Werner



La genialidad de Werner consistió fundamentalmente en considerar que había más de una valencia, o atomicidad, que podía exhibir simultáneamente un átomo. La primera parte de su teoría de la coordinación, publicada en 1893, puede resumirse en los siguientes tres postulados:


1. La mayoría de los elementos químicos presentan dos tipos de valencia, la valencia primaria o unión ionizable (número de oxidación) y la valencia secundaria o unión no ionizable (número de coordinación). La valencia secundaria, es decir, el número de coordinación, se representa por una línea continua indicando el enlace de cordinación.
2. Los elementos tienden a satisfacer tanto su valencia primaria como su valencia secundaria.
3. La valencia secundaria o número de coordinación está dirigido hacia posiciones definidas en el espacio.

Estos tres postulados daban una explicación satisfactoria a las preguntas que se venían haciendo los químicos respecto a los "complejos". Tomando como ejemplo para la aplicación de los postulados la bien conocida y estudiada serie de las aminas CoCl3.6NH3, CoCl3.5NH3, CoCl3.4NH3, CoCl3.3NH3, se tiene que la valencia primaria o estado de oxidación del Co en todos los casos es 3+, y la valencia secundaria o número de coordinación de este ion es 6. El estado de oxidación 3+ del Co está compensado, como se ve claramente en todos los casos, por 3 iones cloruro. En el primer ejemplo todos los cloruros son iónicos y no hacen parte del catión complejo [Co(NH3)6]3+; el número de coordinación 6 está satisfecho por 6 grupos NH3. En el segundo ejemplo, el número de coordinación está satisfecho por 5 NH3 y 1 Cl-, [CoCl(NH3)5]2+ y únicamente dos cloruros son iónicos. En el tercer caso, 4 NH3 y 2 Cl- satisfacen el número de coordinación [CoCl2(NH3)4]+ y en el último caso lo satisfacen 3 NH3 y 3 Cl-, [CoCl3(NH3)3].

El número de coordinación puede considerarse como el número de sitios del alrededor inmediato del Co3+ que debe estar siempre ocupado; así, cuando sale una molécula de amoníaco de uno de estos puestos inmediatos, el mismo es ocupado por algún elemento del medio cercano, bien sea un ion, en este caso Cl-, o una molécula de solvente. Los grupos que satisfacen el número de coordinación del ion metálico están directamente unidos a éste y constituyen la entidad de coordinación del metal.

El tercer postulado es la base de la estereoquímica, planteada inicialmente por J.H. Van´t Hoff en 1874 para el caso de los compuestos orgánicos. Al respecto, Werner dedujo que la estructura de las entidades de coordinación con NC (Número de Coordinación) 6 deberían ser octaédrica. Para llegar a esta conclusión siguió un método similar al empleado por W. Körner en 1874 para algunos isómeros derivados de la estructura del benceno, el cual consistió en suponer que los compuestos con este número de coordinación simétricos regulares y por lo tanto deberían tener una estructura hexagonal planar o de prisma trigonal u octaédrica. El análisis del número de isómeros teóricos posibles y la comparación con el número de isómeros sintetizados para composiciones del tipo [MA2B4] y [MA3B3] lo llevó a concluir que la estructura debía ser octaédrica.

Esta propuesta fue contundentemente ratificada por el mismo Werner, al determinar que complejos con ligantes didentados (AA) eran ópticamente activos. Werner afirmaba que la presencia de isomería óptica para complejos del tipo [M(AA)3] era evidencia de la estructura octaédrica debida a la disimetría de la molécula; algunos químicos orgánicos le rebatieron su hipótesis aduciendo que la actividad óptica se debía a la presencia de átomos de carbono en la estructura y que esta propiedad era exclusivamente debida al carbono. Esta controversia llevó a Werner y su grupo en 1914 a sintetizar el más extraordinario complejo de la época [Co(Co(NH3)4)3(OH)6], el cual no contenía carbono en su estructura éste presentó isomería óptica, consolidando la teoría de la coordinación, y además mostrando que esta isomería es una función de la simetría de las moléculas en general y no específica sólo de un átomo.

Esta conclusión constituye un argumento más para considerar la química como una sola, con normas generales, y derrumbar murallas impuestas artificialmente entre la química orgánica y la inorgánica.

Werner obtuvo el Premio Nobel en 1913 por el desarrollo de su teoría de la coordinación. En sus conceptos fundamentales, ésta continúa vigente ya que permite explicar correctamente muchos de los aspectos estructurales de los compuestos de coordinación. Fue el primer y único químico inorgánico en ganar el Premio Nobel antes de 1973.

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