Wednesday, December 06, 2006

Tipos de armas químicas


La llamada guerra bioquímica amenaza con diversas opciones de acuerdo al agente agresor que se utilice en los ataques:
Químicos: diversas sustancias como el cianuro generalmente en forma de gases, entre los cuales se popularizó el gas Sarin luego de un ataque en el Metro de Tokio en 1995. Su acción tiene lugar en distintos puntos del organismo, sobre todo a nivel pulmonar y atacando el sistema nervioso central, provocando paros cardiorrespiratorios, inmovilización, etc.
Bacteriológicos: se llaman así aunque los agentes infecciosos no son sólo bacterias como la causante del Botulismo o la Peste, sino también virus como el de la Viruela o el temible Ébola. Su acción consiste en la infección de la población con alguno de estos agentes patógenos, para los cuales hay diversa capacidad de reacción por parte de la ciencia. Su efecto se hace más devastador cuando se piensa que la población infectada puede contagiar a muchas más personas, originándose epidemias. Aún frente a aquellos microorganismos que pueden ser controlados con drogas y atención médica, una sociedad puede verse indefensa cuando los pacientes son miles y la situación es de caos. Otras de las enfermedades que se creen posibles de ser usadas son el Antrax, Fiebre Q, Hanta-virus, virus enteropatógenos que afectan al sistema digestivo, etc.
Algunas de las necesidades estructurales y organizativas para afrontar un ataque con armas de esta naturaleza son las siguientes:
• entrenamiento y dotación de elementos específicos al personal sanitario; • redoble de los planes de inmunización contra los agentes que lo contemplen;• almacenamiento de drogas y antídotos suficientes para una demanda a gran escala, e infraestructura para recibir y trasladar a los enfermos; • laboratorios con capacidad de trabajo diversificada y veloz, incluyendo secuenciadores de ADN para identificar los patógenos;• puesta a punto de canales de comunicación para la coordinación y estricto control de los medios masivos para el mantenimiento de la calma una adecuada información de la población.
En efecto, una de las consecuencias más graves que puede poseer un ataque con armas bioquímicas es el efecto psicológico sobre la sociedad. Evitar el pánico y el colapso social sería tan necesario como atender a los directamente afectados por los agentes agresores.
La incoherencia de un mundo que ha luchado por vencer la enfermedad y el sufrimiento, frente al horror de sembrarlos en la sociedad indefensa sería una paradoja muy difícil de aceptar.

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