Monday, April 07, 2008

Apocalipsis entonces

Nuevos hallazgos proporcionan evidencia acerca de que la más severa extinción masiva de la Tierra, un evento de hace 250 millones que barrió con el 90% de la vida sobre la Tierra, fue disparado por una colisión con un cometa o con un asteroide.
Esta interpretación artística muestra como se vería una colisión de un asteroide en el momento del impacto, aunque en esta imagen la roca espacial es considerablemente mayor que la que el equipo de Becker cree que golpeó al planeta hace 250 millones de años.
Más del 90% de todas las especies marinas y el 70% de los vertebrados terrestres perecieron como resultado, según un equipo de investigación patrocinado por la NASA, dirigido por la Dra. Luann Becker de la Universidad de Washington (UW), Seattle. Los hallazgos del equipo serán publicados en la edición de hoy de la revista Science. La colisión no fue directamente responsable de la extinción, pero disparó una serie de eventos, tales como vulcanismo masivo, y cambios en el oxígeno oceánico, en el nivel del mar y en el clima. Eso a su vez llevó a extinciones en un nivel global, según el equipo. “Si las especies no se pueden ajustar, perecen. Es un tipo de supervivencia-del-más-apto”, dijo Becker. “Para eliminar al 90% de los organismos, tienes que atacarlos en más de un frente”. Los científicos no conocen el lugar del impacto de hace 250 millones de años, cuando toda la tierra emergida del planeta formaba un súper-continente llamado Pangea.

Sin embargo, el cuerpo espacial dejó su tarjeta en forma de complejas moléculas de carbono llamadas fulerenos, con los gases nobles helio y argón atrapados dentro de su estructura de jaula. Los fulerenos, que contienen por lo menos 60 átomos de carbono y tienen una estructura parecida a un balón de fútbol o a una cúpula geodésica, son llamados así por Buckminster Fuller, inventor de la cúpula geodésica. Los investigadores saben que estos “balones” particulares son extraterrestres porque los gases nobles atrapados en ellas tienen una proporción inusual de isótopos, átomos cuyos núcleos tienen el mismo número de protones pero un diferente número de neutrones. El helio terrestre es casi todo helio-4 (dos protones y dos neutrones), mientras que el helio extraterrestre está enriquecido con helio-3 (dos protones y un neutrón).
El más común de los fulerenos (C60) tiene una forma consistente en hexágonos y pentágonos ubicados en el mismo patrón que se encuentra en la mayoría de los balones de fútbol. Los investigadores encontraron inusuales isótopos de helio atrapados dentro de esta “jaula”, lo que indica que vinieron del espacio exterior.

”Estas cosas se forman en las estrellas de carbono. Ésto es lo interesante de utilizar los fulerenos como trazadores”, dijo Becker. Las extremas temperaturas y las presiones del gas en las estrellas de carbono son quizás la única forma de que los gases nobles extraterrestres puedan ser forzados dentro de un fulereno”, explicó. Estos fulerenos cargados de gas se formaron fuera del sistema solar, y su concentración en la capa sedimentaria del límite entre los períodos Pérmico y Triásico significa que fueron traídos por cometas o asteroides. Los investigadores estiman que el cometa o asteroide tenía aproximadamente de 10 a 20 kilómetros (6 a 12 millas) de diámetro, o sea aproximadamente el mismo tamaño del asteroide que se cree responsable de eliminar a los dinosaurios hace 65 millones de años. Los fulerenos indicadores conteniendo helio y argón fueron extraídos de sitios donde la capa límite Pérmico-Triásica ha sido expuesta en Japón, China y Hungría. La evidencia no era tan fuerte en el sitio húngaro, pero las muestras chinas y japonesas contienen una fuerte evidencia, dijo Becker. El trabajo del equipo fue más difícil porque quedan pocas rocas de 250 millones de años de edad sobre la Tierra. La mayoría de las rocas de esa edad han sido recicladas a través de los procesos tectónicos del planeta. “Nos llevó dos años realizar esta investigación, para tratar de afinarla lo suficiente como para que pudiéramos ver esta firma de los fulerenos”, dijo Becker.

Esta nueva evidencia incrimina colisiones cósmicas en una segunda gran extinción masiva. Los científicos creen que otra colisión barrió a los dinosaurios hace 65 millones de años; el cráter de esta colisión puede ser visto todavía desde el espacio cerca de la península de Yucatán en México.
Los científicos han conocido por largo tiempo la extinción masiva de hace 250 millones de años, ya que muchos fósiles debajo de la frontera, tales como los trilobites (que alguna vez llegaron a tener más de 15.000 especies) disminuyen drásticamente cerca de la frontera y no se encuentran sobre ella. También existe una fuerte evidencia de que la extinción sucedió muy rápidamente, en el orden de los 8.000 a 100.000 años, con los apoyos de la última investigación. Previamente, los científicos pensaban que la colisión de un asteroide o un cometa dejaría una fuerte evidencia del elemento iridio, la señal encontrada en la capa sedimentaria de la época de la extinción de los dinosaurios. El iridio se encontró en la frontera Pérmico-Triásica, pero no en niveles de concentración cercanos a los de la extinción de los dinosaurios. Becker cree que la diferencia estriba en que los dos cuerpos espaciales que golpearon la Tierra tenían composiciones diferentes. Entre los miembros del equipo de investigación se encuentran Becker; Robert Poreda y Andrew Hunt de la Universidad de Rochester, Nueva York; Ted Bunch del Centro de Investigación Ames de la NASA, Moffet Field, California; y Michael Rampino de la Universidad de Nueva York y del Instituto de Ciencias Espaciales Goddard de la NASA, Nueva York. La financiación de la investigación fue proporcionada por los programas de Astrobiología y Cosmoquímica de la NASA y por la Fundación Nacional de Ciencia.

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