Friday, March 16, 2007

Quemando maiz


Mientras esperamos a que Brasil y Estados Unidos se pongan de acuerdo en la creación de una “OPEP-Verde” (entre ambos países producen el 75% del etanol del planeta), el mundo completo espera la inminente crisis energética que se avecina, consecuencia de nuestra estrecha dependencia al petróleo. Las situaciones políticas de conflicto en países que poseen las mayores reservas del oro negro se harán más y más constantes, y sin duda, los grupos extremistas emplearán el tema energético como una herramienta de control y manipulación. Qué estamos haciendo en México mientras tanto?La suspensión de las exportaciones de los excedentes de producción de maíz amarillo a México por parte de Estados Unidos, como parte de una nueva estrategia de utilización de este recurso natural renovable para la producción de etanol, mismo que se planea utilizar como aditivo a las gasolinas y otros combustibles en general, expone la triste dependencia de nuestro país por esta importación absurda. Cómo es posible que México, el país que dio al mundo el maíz, cuna de dicha gramínea (en la región de Tehuacán se encuentran las primeras evidencias de domesticación del antiguo “teosintle”, que dieron lugar al maíz híbrido o mejorado que durante cientos de años ha sido la base de la alimentación nacional), sea hoy en día un importador de dicho insumo? En algún punto de nuestra historia, la política alimentaria nacional sacrificó la autoproducción en beneficio de la “economía y el libre mercado” (resultaba más barato comprarlo al extranjero que producirlo, los precios del maíz eran muy bajos, y esta preferencia por lo exterior y la ausencia de políticas de protección al mercado productivo interno,trajeron no sólo la suspensión de los cultivos tradicionales para consumo interno, sino también la migración de millones de campesinos mexicanos al extranjero y a las zonas urbanas). El abandono del campo mexicano.Bueno, los Estados Unidos están produciendo etanol mediante la fermentación de los azúcares del maíz. No es que el maíz sea la mejor fuente de azúcares, hay otras plantas que pueden cumplir dicha función de mejor forma, como la caña de azúcar o la remolacha. Brasil, por ejemplo, lo produce de la caña de azúcar, al igual que han empezado a hacerlo Argentina y México (países con reconocida historia en sus ingenios azucareros). Producirlo del maíz es barato para Estados Unidos, por sus excedentes de producción. Pero la estrategia es incorrecta. En el mediano plazo generará un encarecimiento de los insumos empleados para la alimentación del ganado (en ese país) y de manera inmediata está generando una crisis alimentaria en los países que importaban el grano para consumo humano.Alternativas deben de desarrollarse. El uso de biomasa residual de cultivos agrícolas (ricos en celulosa) puede proveernos de grandes cantidades de azúcares, vía un proceso de digestión bacteriana o química, que libere los azúcares guardados en las cadenas poliméricas. Desarrollo de cultivos alternativos (como la caña de azúcar), modificación genética de plantas o recuperación de otros residuos (por ejemplo, el papel de periódicos, revistas y propaganda, hechos de celulosa, son una fuente muy importante de estos precursores).En México sería preocupante no ver en el corto plazo la generación de una estrategia nacional para el desarrollo y uso de fuentes energéticas renovables. Nuestro petróleo se terminará en 10 años, según las últimas estimaciones. Encadenar nuestra economía a una fuente finita, sólo nos traerá problemas. No vaya a ser que en un futuro cercano tomemos una mala decisión (como Estados Unidos) y quitemos de los platos y bocas de nuestros connacionales el alimento tradicional, el maíz, para textualmente quemarlo y seguir alimentando nuestra falsa sensación de modernidad industrial.

2 comments:

Roberto said...

Creo que la mejor opcion como alternativa energetica es el hidrogeno.

Sara Gabriela said...

Algo de esto había leído en una revista que tiene en el Departamento. Que se está buscando que con el maíz pueda ser una fuente de energía y que se pretendía hacer ropa con maíz.
Traté de volver a buscar la revista, pero ya no la encontré y no me acuerdo muy bien... Jajajaja. Pero está interesante, interesante.