Wednesday, October 27, 2010

Micelas ayudan a mejorar el contraste en MRI




La Imágen por Resonancia Magnética (MRI) es una técnica empleada en la radiolgía médica para producir imágenes de diferentes tejidos del cuerpo. El principio de la MRI es similar al de RMN, se aplica un campo magnético muy fuerte que es capaz de alinear átomos o iones, luego se aplican ondas de radio para generar un cambio en la magnetización. La rotación de los núcleos como resultado de este proceso produce un campo magnético detectable mediante ciertos dispositivos, que recolectan la información y la transforman en una imágen. Para obtener un mejor contraste o visibilidad en la imágen se suelen utilizar agentes de contraste, que además ayudan a resaltar vasos sanguíneos. Un grupo muy común de agentes de contraste en MRI es el de los complejos de Gadolinio. Este elemento es un lantánido con propiedades paramagnéticas en su estado de oxidación de +3, y al ser un ion su movilidad es diferente en presencia de un campo magnético. Sin embargo, los complejos de gadolinio presentan dos inconvenientes. El primero es que su capacidad de relajación disminuye conforme aumenta la magnitud del campo magnético aplicado, por lo que se necesita una concentración alta para lograr un buen contraste considerando la fuerza de campo usada en MRI. El segundo problema es que el gadolinio libre es tóxico, por lo que los complejos deben cumplir ciertas características de estabilidad; por ejemplo, normalmente se utilizan agentes quelantes como ligantes ya que difícilmente liberan el ion central, además el complejo debe tener una geometría adecuada para contribuir a la estabilidad.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Liège ha desarrollado una serie de polímeros poli(3-caprolactona)-b-poli(óxido de etileno) que son biocompatibles y capaces de formar micelas en agua. Las micelas no son reconocidas por el sistema inmunológico y poseen grupos en la superficie suceptibles a reaccionar. Al reaccionar estas micelas con complejos de gadolinio, el agente de contraste se ve enmascarado por la micela. Los grupos poli(óxido de etileno) evitan que el complejo sea reconocido por el sistema inmune, lo que aumenta el tiempo que el complejo está circulando en el torrente sanguíneo. Además, al estar unidos a la superficie micelar, la rotación de los complejos disminuye y por lo tanto aumenta su capacidad de relajación, lo que mejora la calidad de contraste y permite utilizar menos agente de contraste. El desarrollo de este tipo de polímeros implica un avance importante en la radiología médica, sobre todo en la detección de cáncer.

http://pubs.rsc.org/en/Content/ArticlePDF/2010/PY/C0PY00117A/2010-08-06

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