Wednesday, November 30, 2011

Polio, el virus milenario y reversible

El virus polio atenuado presente en la vacuna Sabin que se aplica en nuestro país tiene un inconveniente: puede mutar, recuperar su capacidad virulenta y causar poliomielitis. Si una persona inoculada entra en contacto con este virus mutado no se contagiará, pero un individuo no inmunizado puede contraer la enfermedad, que en los casos más graves produce parálisis irreversible. [18.08.2010]



Detalle de un modelo esquemático del serotipo 1 (Mahoney) del poliovirus
La vacuna antipoliomielítica utilizada en Argentina contiene variantes atenuadas del virus polio, que activan la respuesta inmune del organismo. Como las personas inoculadas excretan el virus por materia fecal, éste pasa al ambiente y puede ingresar al organismo de otras personas que estén en contacto con esos lugares, como es el caso de poblaciones cercanas a plantas cloacales.

En general, esta circulación del virus vacunal es beneficiosa poblacionalmente, ya que en el paso de persona a persona el virus atenuado va generando inmunidad en estos individuos. Es lo que conoce como inmunización secundaria o de rebaño.

El problema es que las cepas atenuadas son genéticamente inestables y en el uno por ciento de los casos durante el traspaso de un organismo a otro, el virus puede mutar y recuperar la capacidad de producir parálisis en personas no vacunadas.

“Cuando Sabin generó la vacuna, se desconocían las bases moleculares de la atenuación. Recién con el desarrollo de la biología molecular se supo qué cambia en la cepa y se descubrió que el virus puede revertir esa atenuación”, explica Silvia Nates, investigadora del Instituto de Virología Dr. José María Vanella de la UNC, a Hoy la Universidad.

Así ocurrió en 2009, cuando un niño de San Luis contrajo poliomielitis. En una muestra de materia fecal del se le detectó un poliovirus derivado de la vacuna, que había mutado desde la cepa original Sabin. El pequeño no había sido vacunado y por eso se enfermó.

El evento fue un caso aislado gracias a la amplia cobertura de vacunación que ostenta Argentina, ya que de lo contrario podría haber resultado en un brote de poliomielitis. El caso anterior al mencionado se había producido en 1984.

En Córdoba

Durante 2005 y 2006, el equipo de trabajo que dirige Nates identificó poliovirus de origen vacunal en las muestras cloacales de las ciudades de Córdoba, Río Cuarto, Villa María y San Francisco, lo que refleja la elevada circulación del virus en la población.

Así las cosas, la investigadora enfatiza: “Es imprescindible mantener altas coberturas de vacunación en la población para que las cepas de poliovirus que han revertido su atenuación encuentren individuos inmunes, protegidos contra la infección”.

En este contexto, si se sigue utilizando la vacuna que contiene el virus atenuado habrá que mantener altas tasas de inoculación indefinidamente. Otra opción es cambiar el esquema de inmunización a nivel mundial hacia una vacuna que no se base en el virus atenuado, sino a una versión inactivada del mismo. Esto permitirá que se interrumpa la excreción del virus vacunal al ambiente.

Sin embargo, cambiar la vacuna también implica mantener altas coberturas de vacunación en la población durante un tiempo aún no estimado, pero suficiente para permitir que el virus Sabin sea eliminado del ambiente. Este cambio no parece fácil de implementar ya que esta última vacuna es inyectable (lo cual no genera inmunidad a nivel poblacional) y más costosa que empleada actualmente.

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