Friday, December 02, 2011

El diario del boro

Hace millones de años hubo una gran explosión, no estuve presente en ella, pero durante mis viajes a través del universo, diferentes seres me han dicho como ocurrió. No recuerdo como nací ni mis primeros años de vida, mi memoria empieza en un lugar oscuro, el universo, yo estaba dormido y al despertar solo me veía viajando por él a una gran velocidad. Yo estaba confundido y desorientado, pero poco a poco vi que no estaba solo, recorría el Cinturón de Kuiper, junto con otros elementos: el hierro, hidrógeno, etc. acompañando un cometa.

Poco a poco fui haciendo amistad con mis compañeros varios de ellos eran iguales, hermanos, pero por lo visto yo no tenía a nadie parecido a mí, no tenía hermanos, y no me agradaba la situación, quería a mi familia, quería tener compañía, no quería estar así, por lo cual tome una decisión, en el siguiente planeta que pasáramos me quedaría a buscarla. Después de varios días llegamos a Neptuno, y yo era feliz, al fin vería a mis hermanos, pero al llegar, me di cuenta que no había nadie ahí, y no me querían, el acetileno me odiaba, y me molestaba a cada momento, no me sentía a gusto, aparte de que hacía mucho frio, por lo cual seguí con el cometa a través de su paseo por el Universo.

Pasamos por varios planetas, pero ninguno me agradaba, eran muy fríos y a mí me encanta el calor, o había elementos que hacían que yo me sintiera mal, no podía hacer amistad con ellos, no me podía mezclar con ellos y eso hacía que me sintiera triste, así que decidí continuar hasta encontrar un lugar donde fuera feliz, donde encontrará alguien con quien estar, con quien mi reacción fue perfecta.

Yo ya perdía la esperanza, ya había pasado suficiente tiempo, solo quería volver a dormir y no despertar, no saber la realidad, mis compañeros de viaje se divertían con sus hermanos y primos, pero yo seguía en esa soledad donde nadie me comprendía, nadie me quería; de pronto un planeta llamó mi atención, era hermoso, y parecía que irradiaba luz propia, pero no podía ser así, había aprendido que los planetas no producían luz, solo los soles y estrellas, entonces que era lo que veía, quería saberlo, necesitaba saberlo, porque parecía que me llamaba. Al irnos acercando fui comprendiendo que era; nunca había vivido esas sensaciones, eran vida y felicidad, cariño y amor, unión y amistad, eran tantas emociones que mis 5 electrones empezaron a excitarse y sentía mariposas en mis neutrones y protones. Estaba tan feliz que decidí quedarme, me despedí de todos los demás viajantes y seguí mi camino al planeta. Sin embargo cada vez que me iba acercando sentí algo raro en mi estructura, algo no estaba bien, sentí una fuerte explosión en mí mientras caía, cerré mis ojos porque tenía miedo, y solo percibí como me dividía en distintas partes, creo que fueron 2 o nueve, o hasta 13, no estoy seguro solo me sentía débil perdiéndome a mí mismo. Todas las partes eran iguales pero al mismo tiempo diferentes de mí, eran tan parecidas, pero les faltaban neutrones haciendo que se vieran extraños como si les faltara alguna sección.

Cada una de mis partes cayó en un lugar diferente, en este planeta llamado Tierra, unas partes quedaron algo juntas, en Estados Unidos y México, pero algunas otras más alejadas como en Turquía, Rusia y el Tibet. Sentía el cansancio en cada una de mis partes, que aun separadas y diferentes seguíamos siendo uno mismo, pero nos faltaba energía, así que decidimos dormir por un rato, cerramos los ojos y dejamos que el tiempo pasará mientras nosotros recuperábamos fuerzas.

AÑOS DESPUÉS…….

Poco a poco, cada una de mis partes fue despertando, y conociendo nuevos elementos; éstos por lo visto si me querían, me aceptaban y no me rechazaban, formaba parejas con ellos, en especial con el oxígeno y el nitrógeno, su tamaño, su color, su estado físico me agradaban tanto que decidí reaccionar con ellos, casarme y tener hijos (los boratos, hidruros y demás), a los cuales los llame, boro amorfo, ácido bórico, nitruro de boro, perborato de sodio, trifloruro de boro, etc. Y cada uno de ellos empezó a ser conocido por una criaturas extrañas que vivían en la Tierra, los humanos. Primero salió mi hija la kernita, como la quería, pero como era tan especial que solo le gustaba estar cerca de los volcanes, después mi hijo el boro amorfo decidío ayudar a diferentes civilizaciones antiguas, le encantaba viajar que conoció Egipto, Roma y China, donde se decidió quedar ya que le encantaba su uso para iluminar el cielo nocturno en conjunto con otros elementos en los fuegos pirotécnicos, dando un color verde muy bonito.

Yo me sentía muy feliz, mis hijos eran únicos y especiales, usados en todo el mundo, era querido, al fin me sentía en casa.

1808…. Año en que todo cambio

Al final también había decidido salir y lo hice con el ácido bórico, así conocí muchas cosas, estaba en contacto con los humanos, y veía a mis hijos, me los encontraba muy seguido. Era muy utilizado en la comida de los humanos, yo la preservaba por mucho tiempo, y era ahí donde encontraba a mis descendientes formando parte de uvas, zanahorias, manzanas, legumbres, y gran parte de las verduras de hoja verde. La vida era bella, pero un día tres humanos arruinaron mi felicidad. Mientras acompañaba a grandes señores en sus comidas en Francia e Inglaterra, los científicos de esa época, Louis Thenrd, Joseph Gay-Lussac y Sir Humprey Davy decidieron sepárame de mi pareja, y me dejaron solo de nuevo. Otra vez era únicamente boro.

Me sentía como conejillo de Indias, experimentaba conmigo, me hacían sufrir y pasar por muchas situaciones, todo para que al final no me quisieran tanto, solo porque no era metal, era un semiconductor, no hacía reacción con el HCl y HF, necesitaban mucha energía para que cambiará de estado y reaccionara con los pocos elementos que realmente me quieren por como soy, también porque soy un sólido muy duro y un poco flaco, bueno demasiado flaco en comparación de otros elementos, bueno he de decir sufría algo de anorexia en esa época por la tristeza que vivía al estar solo, tanto que mi peso era de 10 g/mol, pero en mi opinión pienso que no me quería por mi color, son unos racistas muchas veces los humanos, yo digo que no me querían porque soy negro.

Yo estaba tan enojado, que hicieron salir lo mejor y lo peor de mí, empecé a invadir a los humanos y mostrarles que servía para muchas cosas, primero me introduje en ellos, tanto que de mí dependía que tuvieran huesos fuertes o desarrollaran la osteoartritis, les ayudaba a tener músculos fuertes y mejoraran sus habilidades de pensamiento y coordinación muscular. Pero lo más importante es que yo era su principal astringente para prevenir infecciones.

También en las cosas de su vida diaria las domine, era un buen controlador de plagas de cucarachas, hormigas y pulgas, hacía esmaltes para la cubierta de refrigeradores, controlaba los reactores nucleares y era un agente metalúrgico desgasificante, hacía aceros espaciales, fabricaba vidrios, termistores, fibra de vidrio, pero principalmente formaba aleaciones con el hierro para hacer productos de una gran dureza.

Pasando los años…

Ya era necesario para los humanos, me utilizaban tanto que hasta su salud estaba en mis manos, tanto que todo cambio para mí, era tan único y especial que hicieron una química solo para mí, los derechos de igualdad empezaron a protegerme contra el racismo y ya no importaba si era negro, solo importaba que más les podía dar a los humanos, así que decidí transformarme y convertirme en el bórax, un sólido blanco con una pequeña belleza la cuál llamó la atención de los humanos y empezaron a usarlo como detergente de ropa, desinfectante y pesticida.

Me sentía a gusto tanto que deje que siguieran experimentando conmigo, vieron que había 4 formas de separarme de mis parejas, como la reducción de metales en altas temperaturas, o mi reducción de compuestos volátiles por medio de H2. También deje que mi familia siguiera creciendo, un señor llamado Mendeleiev me dio unos primos y un apellido, era de la familia de los Terréos, que aunque mis primos el Aluminio, Galio, Indio y Talio, son tan diferentes a mí, me aceptaron y seguimos llevándonos muy bien en el árbol genealógico, que aún cuando sigue creciendo continuamos estando en el mismo grupo.

Con quien si tenía problemas era con el oxígeno, fuimos tantas veces al consejero marital, el cual era muy bueno, se llama Magnesio, por si algún día necesitan uno, que me quede un poco pobre, ha salvado nuestro matrimonio, pero eso no hizo que las peleas pararan y muchas veces deje la casa para irme con el ácido clorhídrico y después de unas cuantas copas olvidará todos los problemas y me redujera a ser solo hoy.

Pero aparte de eso, seguí con mi vida en la Tierra muy contento, ayudando o perjudicando a los humanos, cada vez que inventaban o descubrían algo ahí estaba.

Millones de años después…

Vi cómo evolucionaron los humanos y cambiaron sus tecnologías, el paso del tiempo no me hacía daño yo seguía estando ahí, reaccionando, casándome con nuevos elementos y teniendo nuevos hijos, hasta que un día tuvo que llegar el fin de la humanidad, pasó lo que ellos llamaban el Apocalipsis, yo como un buen conocedor del espacio por tantas experiencias de mi juventud sabía lo que realmente era, el fin del ciclo de vida del planeta. La Tierra comenzó a subir su temperatura, tantos que los humanos no podían resistir y poco a poco fueron desapareciendo junto con muchas otras cosas, en especial algunos de mis amores, yo estaba tan destrozado porque veía como desaparecía mi felicidad, no lo quería aceptar, realmente me dolía mucho eso, perder todo el amor que tenía ahí, me deje llevar y entre en depresión, lagrimas salían de mí y me iba purificando conforme más energía y calor había, hasta que el calor y la tristeza fueron tanto que me transforme en un bonito cristal romboédrico de color marrón y me deje morir junto con la Tierra.

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