Friday, April 30, 2010

Químicos de la UC encuentran sustancias que podrían mejorar las actuales terapias contra el cáncer


La búsqueda de nuevas drogas para el tratamiento de enfermedades como el cáncer es uno de los grandes desafíos de los científicos de hoy. Uno de los estudios que abre esperanzas es en el campo de las quinonas, un tipo de compuestos cuyo conocimiento tiene una larga data en el mundo.
En la Pontificia Universidad Católica de Chile, el estudio de quinonas se inició el año 65, en el entonces Instituto de Química de la Facultad de Ingeniería, con la llegada del profesor Francisco Fariña, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, quién formó a un grupo de profesores que investigan en química de quinonas en la Facultad de Química y ellos a su vez han formado discípulos que trabajan en este ámbito en otras universidades del país.

Tres aspectos motivan el interés actual de los científicos por el estudio de estas sustancias: su amplia distribución en organismos vivos (están presentes en plantas, bacterias, microorganismos, líquenes, hongos y en organismos marinos), su enorme variedad estructural y sus propiedades antitumorales, antiinflamatorias, antibacterianas, antivirales, pesticidas e insecticidas.

Pero, sin duda, donde su uso es prioritario es en drogas con estructura quinónica que se usan para el tratamiento de diferentes tipos de cáncer. Sin embargo, muchas de las drogas que hoy se emplean producen efectos secundarios (caída del cabello, cardiotoxicidad, etc.).

En esta línea trabaja el profesor Jaime Valderrama, del Departamento de Química Orgánica, junto al profesor Ricardo Tapia y a un grupo de investigadores de la Facultad de Química. "Lo que nosotros hacemos es hacer un diseño con la información que existe de las sustancias antitumorales de las quinonas para tratar de elaborar sustancias mejores, en el sentido que tengan potente actividad frente a células tumorales y baja o nula toxicidad frente a células sanas", explica.

En estos años de investigación y estudio, el grupo de científicos ha realizado estudios orientados a desarrollar agentes antiparasitarios específicamente contra Leischshmania amazonensis, un parásito que trasmite un mosquito de la zona tropical de Brasil y Paraguay, y Tripanosonea cruzi, otro parásito que trasmite la vinchuca. Algunas de las quinonas obtenidas en el laboratorio del profesor Valderrama tienen capacidades para destruir al parásito que está dentro de la célula infectada sin afectar la célula misma. "La sustancia que descubrimos, cuyos datos son reservados, tiene la capacidad de destruir fundamentalmente el parásito y provocar un mínimo efecto sobre las células hospederas, que el parásito usa como vehículo de transporte", explica el científico.

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