Tuesday, May 14, 2013


Arsénico

Era el noveno congreso de química, las personas amontonadas en el auditorio como un cardumen de peces desorientados, a voces susurrantes podías escuchar el egoísmo de la multitud, quejas de problemas, emociones y deudas. La gente es tan predecible pensé, conforme el tiempo pasaba me di cuenta que un hombre de tez blanca, de aproximadamente unos 60 años subió por el pequeño podio y situándose en el estrado. Se dirigió hacia nosotros. Sus ojos eran pasivos como un anciano sin esperanza, su mirada un tanto perdida, añoraba respeto o al menos comprensión, el silencio fue presente y seguido a esto el hombre comenzó a hablar. La conferencia fue exhaustiva, jamás había escuchado a un hombre dominar tanto su tema y aburrirme tanto con el mismo, al paso de las dos horas y media el martirio cesó, el hombre sonrió y dijo “gracias por escucharme espero haber cambiado sus vidas“ alejándose de la audiencia sigiloso y tembloroso sin saber que sería su último discurso.
Dos días después de aquel congreso, la monotonía se volvía a hacer presente,  mi vida era un desorden, era un alma perdida en la ignorancia de la misma. Después de comer encendí la televisión, como siempre no había nadie a mi lado para compartir ese momento. Harto de ver programas policiacos y documentales, decidí ver que acontecía con la sociedad. El canal de noticias nunca llamo mi atención, siempre supe que las noticias eran enmascaradas en verdades acontecientes con el fin de ocultar una verdad mayor. Para mi sorpresa la noticia del día era relacionada al conferencista.
            GRAN CIENTIÍFICO ASESINADO, este era el título abordante de la noticia. Como es costumbre las cadenas televisoras exageran para llamar la atención, no obstante seguí viendo de qué se trataba, al cabo de una larga biografía, la cámara se enfocó hacia el juicio. Una mujer no mayor de 50 años se encontraba en el banco de acusados, su hija frente de ella, con una mirada intimidante pero llena de pena y dolor acusaba a su madre de haber matado a su esposo y en este caso a su padre.
Un mes después la madre fue sentenciada a pena de muerte, las pruebas concluyeron que fue envenenamiento, envenenamiento por arsénico. Al parecer la noticia era esperada, a nadie le importaba la condena de una persona o la muerte de otra, pero a mí sí. La televisión me mostró a una señora temerosa y sus ojos reflejaban inocencia, una inocencia que ni siquiera las pruebas pueden negar.
Después de mi cena subí a mi oficina, los pasos sonaban en el ambiente inhóspito como una llamarada de soledad, pareciese como un sinfín de miradas en contra mía, al llegar a mi escritorio (repleto de papeles sin utilidad) divagué “envenenamiento por arsénico” ¿no es así?, después de una sonrisa sin sentido, decidí investigar acerca del científico. Se había casado a los 23 años con quien ahora es su viuda, 2 años después tuvieron una hija adoptiva y se establecieron con el tiempo. La tristeza invadió en mí, como una familia se desintegra por la inconformidad de un miembro, me lleva a pensar que somos como un fichaje de dominó a punto de caer.
Recordaba los ojos de la señora, cuales seguían diciéndome que no era culpable, que alguna equivocación debió ocurrir, o que la hija estaba detrás de todo esto, sin embargo no llegaba a nada. No tenía información, ni siquiera convicción para indagar en este tema.
Después del desperdicio de horas y horas, acompañado de la madrugada, como un manto acogedor. Llego a mi mente investigar de la razón de la muerte, ¿Qué es arsénico? Me pregunte, seguido a esto, comencé a investigar: la poesía es un medio de expresión en todos los casos, el arsénico corre en corrientes de aguas y sentimientos, peligroso tanto en día como en noche, el anonimato lo distingue pero  los engaños lo llaman. Fue descubierto por experimentación, como queriendo jugar a ser dios, pobre Magno si hubiese sabido lo que representaba el obtenerlo jamás lo hubiese hecho, cuantas muertes trajo, intoxicaciones, enfermedades. Sin embargo como todo elemento la belleza está presente, artísticamente es la vibración del sentido, la impregnación de un color para reflejar lo que somos, tan de antaño como la Grecia antigua y tan volátil como la pirotecnia.  A pesar de ser poco encontrado en nuestra tierra, arsénico sabe destacarse, destruyendo todo a su paso, tomándonos por igual, su obtención es incluso más sorprendente, pareciese que se esconde, pareciese desapercibido, proveniente del cobre y plomo o de la generación molecular de otros elementos, el arsénico es un universo en nuestra mente que jamás llegaremos a comprender. Sin importar lo tóxico, lo puro es normal en él, preservador de madera y desintegrador del alma. Después de todo, sus propiedades van más allá de los fines codiciosos del humano, permitiendo la conducción de energía o la proliferación bacteriófaga.
Días pasaron como el viento en las hojas, al parecer solo había sido un hecho fugaz, la gente regresaba a su vida, sin importar la muerte de uno de los suyos o la sentencia de alguien. Mi interés cada vez aumentaba, sacaba todas las posibilidades del asesinato, parecía un niño en plena diversión, sabía que la esposa no era la culpable, sabía que había algo más o en todo caso alguien más.
Dos semanas después acudí con la hija del difunto, amablemente le pregunte acerca del trabajo de su padre y la relación con su madre, incluso para mí era sorprendente sus respuestas. Sonaba tan triste, tan alejada de lo que llamamos sentido humano que decidí alejarme para que la culpa no recayera en mí...
El caso no tenía nada que ver con mi vida, tal vez era una manera de darle sentido a mi existencia, o de no sentirme tan solo en este mundo en el cual la gente busca todo en la nada. Quería ayudar a una persona, ser alguien importante o al menos parecerlo; y así paso el tiempo
 Capitulo 2 Día de una muerte cualquiera

Mis ojos estaban sufriendo, fatigantes de dolor, sin sentido de parpadeo o de señales de complacencia, alejaba cada papel en busca de una respuesta. La hija no fue, repetía una y otra vez, entonces llego a mí la respuesta como una razón de ser.
 Tomé mis cosas rápidamente para salvar a una persona libre de culpas, encendiendo el carro al mismo tiempo que mis ideas se dispersaban. Cuando llegue al lugar era demasiado tarde, la esposa había muerto, fue una muerte sin dolor dijo un policía a otro, mientras  el cuerpo era llevado lejos de la audiencia. Mi emoción pasó de la euforia a la ira, era el único que sabía la verdad pero saberla no cambiaría nada.
“Sin que ellos se mataran entre sí, él arsénico mato a ambos”

.-A-.

                                                                                                  


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